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La CHJ advierte de que la presión urbanística de Alzira y Carcaixent dificulta el plan antirriadas

[Esta és una informació publicada al diari Levante EMV el 27-1-13]

El espacio fluvial de los cauces se reduce «día a día» y provoca una situación muy compleja para hallar la solución a las inundaciones

El documento técnico sobre actuaciones frente a inundaciones en la Ribera que la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) ha actualizado y que somete en la actualidad a participación pública considera que el riesgo de riadas en el Xúquer es «elevado» y que representa una amenaza de primer orden. El estudio recoge el peso que para el plan contra inundaciones tiene salvaguardar los cascos urbanos de Alzira y Carcaixent y señala que ambas ciudades tienen un «déficit» de protección importante.

Más allá de la dificultad económica del momento para acometer obras, el documento pone de relieve otro problema que dificulta la concreción de una solución: el de la creciente ocupación urbana del entorno, que, en opinión de los técnicos, dificulta cualquier actuación.

Según el estudio del acondicionamiento del tramo entre Carcaixent y la autovía AP-7, la creciente presión sobre los cauces, fundamentalmente urbanística, y de infraestructuras, reduce «día a día» el espacio fluvial, y merma las funciones ambientales, la prevención de inundaciones y la prestación de otros servicios ambientales que cumple el dominio público hidráulico.

«Situación muy compleja»

Así, en el punto en el que se trata el acondicionamiento de los barrancos de la Casella, Vilella y Estret, los técnicos de la CHJ destacan «la fuerte presión urbanística que padecen, que ha reducido el espacio del que disponen, un hecho que unido a que el Xúquer impone una elevada cota de desagüe, hace que se produzcan desbordamientos en los terrenos colindantes». El problema de la presión urbanística provoca, advierten, una situación «especialmente compleja» ya que las inundaciones que han sufrido los dos núcleos urbanos han sido provocadas frecuentemente no por el río Xúquer, sino por los caudales que aportan los barrancos que drenan en su entorno o en los propios núcleos urbanos.

Además, la escasa capacidad del cauce del Xúquer provoca que, en situaciones de avenida las aguas se desborden también por la presión de barrancos y afluentes. También advierten de la presencia de otras infraestructuras aguas abajo que dificultan la solución como la propia autopista AP-7 o el ferrocarril Valencia-Gandía. «Una vez superada la cota del terraplén del ferrocarril las aguas vierten por encima y se quedan embalsadas entre el propio ferrocarril y el cordón litoral, inundando las urbanizaciones existentes en la costa». Y los daños se ven agravados por la gran duración de las inundaciones, debido a la escasa pendiente del terreno y a la presencia del cordón litoral, que dificultan el drenaje. La principal salida la constituye el Estany de Cullera, pero la presencia del ferrocarril y los espigones construidos en la desembocadura reducen la capacidad de desagüe del canal.

El estudio sitúa las presas de laminación como elemento clave

El estudio sometido a participación pública del tramo entre Carcaixent y la AP-7 asegura que en la actualidad existe un considerable riesgo de inundación en la Ribera, en buena parte por las aportaciones no controladas de los ríos Magro (aguas abajo de la presa de Forata), Sellent y Cànyoles (afluente del río Albaida aguas abajo de la presa de Bellús). Incluso a pesar de la importante reducción de caudales que se conseguiría con las presas de laminación de Sellent, Montesa y Marquesat, ésta descartada, continuaría existiendo un elevado riesgo de inundación en el tramo final del Xúquer que afectaría a numerosas poblaciones (en particular a Alzira y Carcaixent), a infraestructuras y extensas superficies de cultivo. Este riesgo elevado se debe fundamentalmente a la reducida capacidad del cauce del Xúquer y a sus características, puesto que lo definen como «un cauce colgado» respecto a la llanura de inundación. Las actuaciones del Plan Global implican un elevado coste económico, «pero se ha comprobado que los beneficios serán mucho mayores en conjunto. Es necesario que esta vez las obras se acometan antes de la próxima gran riada», aseguran.

Inundación del Xúquer en el tramo bajo del río, con el casco urbano de Riola al fondo.

Inundación del Xúquer en el tramo bajo del río, con el casco urbano de Riola al fondo.


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